ladran Sancho?



era una armadura oxidada, la que bajo resignación contemplaba, el recuerdo de un caballero. Confinado en su viejo tablero. Erguido, persistía inmóvil, sentado. Sin lanza despuntada, o afán por prestigio y dinero. De cerámica un corcel, en vida marrón, no blanco, ni negro. Solitario, en la espera de una mano sucia, y a la ayuda de otro falso movimiento. Pues ya no existía dama, ese había sido otro juego. Solo un lejano rey, con su reina, y algún que otro trebejo. En el aire una pregunta, sin justificada respuesta: ladran Sancho?, me pareció haberlos escuchado mientras continuaba durmiendo…

Comentarios