adiós Sofía.
éramos tan grandes, que nos comíamos el mundo. Hasta que el mundo, se nos comió a nosotros.
me gustaría poder desnudarme, regalando así lo que soy; sin lazo rojo, código de barras, ni cambio de moneda. Pero el que camina ausente entre borregos, solo se conformará con viejos recortes de patrones, y personajes que lucen sus pieles teñidas.
Comentarios
Publicar un comentario